jueves, septiembre 07, 2006

I'm from New York, Brooklyn


Siempre debo sortear unos 5 pediguñoes de camino al trabajo y esto es una historia real.

Tres personas estaban delante de mí, el individuo se les fue acercando a cada una y fue ignorado por todas, yo venía anticipando la situación de lejitos y ya estaba listo para añadir otra más a mi lista de evasiones diarias (carajo, 5 pedigueños al día se vuelven una renta) pero el tipo se me acerca y dice: Excuse me... please... Do you speak english? ahí mismo se les trancó el juego a las cucarachas que tenía jugando domino en la cabeza , acto seguido se calleron de la silla *PLOP!*

WTF?!? pensé para mis adentros, entablo conversación y me dispongo a oír su cuento (eso sí, con el Burundanga-Sense a millón)

Primero me da las gracias, dice que entre la pinta, el color y el inglés le ha costado horrores conseguir a alguien que le prestara atención (tiene sentido, lo primero que me vino a la mente fue un heladero trinitario sin carrito). Según él venía de Nueva York, de Brooklyn, lo habían asaltado (el acento no parecía trinitario, muy articulado... si podía ser gringo), perdió sus papeles y estaba sin un centavo (ok, la pesadilla de todo viajero), disque venía de la Embajada pero no lo pudieron ayudar (que yo sepa esa esta por Valle Arriba no en el municipio Chacao y esa es una caminata laaaarga, laaaaarga... es posible pero poco probable) y en el hotel le habían retenido las maletas y no podía cambiarse ni recuperar sus pertenencias (ya va... pero cómo hizo para registrarse en un hotel si no habla español? y si logró entenderse con los hoteleros no podría explicar su situación para que lo buscaran en los libros y le dieran sus peroles?) y ahí es cuando suelta que necesitaba dinero para ir a Puerto Cabello (eso me agarró muy fuera de base) y yo empiezo a pensar que necesito llegar a mi trabajo con urgencia.

Me pide dinero y le ofrezco el de mi pasaje,
tampoco tenía mucho más conmigo, mira mis moneditas desesperado y dice que necesita más (wait... estás en una situación deseperada, te ofrecen unas monedas y por poco que sean las vas a rechazar?) me pregunta que si no hay otra manera en que lo pueda ayudar (well... podría ir a un cajero con un extraño sacar plata y dársela) le digo que no, eso es todo lo que llevo encima. Con resignación dice que seguirá el camino y probará su suerte en las calles, le digo que lo lamento pero no puedo hacer más por él (vil mentira ó instinto de supervivencia?) y me dice que no importa que por lo menos le hablé. Nos damos la mano y seguimos.

No volteo (como bien dice Lavoe camina pa'lante no mires para un lao) pero ése último instante me deja con la duda... parecía persona honesta, su problema muy real, su labia muy convincente y la situación lo suficientemente exótica como para prestarle atención. Debí haberle ayudado en verdad?

Siendo honesto estuve todo el camino al trabajo pensando si me habría contagiado de algo con ése apretón de manos y
por qué lo único que se me ocurría cómo solución a su problema era plata, pero tambien si todo ese cuento era verdad, si el carajo lograría llegar hasta Puerto Cabello y en qué mundo vivo que dudo tanto y hago tan poco?

Me quedé solo con la duda.

8 comentarios:

  1. Ay.. a mi me pasa lo mismo!
    A veces pienso en que por la inseguridad hemos perdido la confianza en el proximo.
    Sin embargo, me sigo arriesgando.... será inocencia o idiotez, pero quiero creer en las personas...
    Pero tampoco que me estafen, jeje. Es que los venezolanos sabemos aplicar la ingeniería social de forma magistral!!
    Shaludossssssss!!

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  2. La flor del campo12:09 a.m.

    Hace su trabajo muy bien.. Sabe ser amigable y estafarte con gusto,.. uno termina sintiéndose bien porque tuvo una amena conversación con alguien que además pudiste ayudar.
    Creeme.. ya lo conocí
    Tiene un gran talento!

    (y si, es de brooklyn)

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  3. Trinitario no seas malo
    no estafes a mi monito
    le quitaste el pasaje
    y se fue caminandito

    No seas tan cándido niño
    que los ladrones abundan
    y al verte con esa gorra
    esquilmarte si les gusta!


    Besos mi monito con cachucha!

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  4. No no no... increible, es que vienen de Brooklyn a mendigar?, no? ah...

    Yo en una situación asi, un mendigo me habla ingles es como ver un fantasma por aquí, es extraño, confuso, rarísimo, entiendo, trato de entender.

    Bueno, me parece un excelente cuento, un excelente estafador (por los comentarios, digo), una excelente historia inventada o real... JUY! y un excelente cuentico para los nietos ;)

    Saludos y SUERTE!

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  5. Creo que hiciste lo suficiente por ayudar al "Heladero trinitario sin carrito que venia de Brooklyn", yo me sumo a la cantidad de venezolanos que no confian en nadie y para mí, ese señor tenía todas las cualidades de un estafador... algo nuevo y poco visto, pero eso no quita que igual sea alguien que queria aprovecharse.

    ¡que cosas!
    Saludos!

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  6. Germán, ojalá puedas leer este comment: el susodicho que vino de Brooklyn, no habla español, pide plata, te recita unos versículos de la Biblia con los que el no está de acuerdo, habla de su juventud en el Bronx, etc, etc ya es harto conocido en el centro Plaza de Los Palos Grandes y sus alrededores. Todos los dias sale a la calle con el mismo cuento, y lo peor es que te convence con su verdadero acento neoyorkino y le das dinero (es todo lo que quiere). No va a ningún Puerto Cabello (lo pronuncia purto cabeio, no?), es un vulgar flojo y pedigueño posiblemente traido a caracas en una de esas cumbres de la pobreza o de la juventud y se quedó al ver lo buena gente que somos como pueblo. TU DIBUJO ES GENIAL PORQUE AL VERLO, ANTES DE LEER, YA LO HABIA IDENTIFICADO, GRRRRRRRRR!!!!! Saludos, se cansa uno...

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  7. -((grdcva))-11:11 a.m.

    no no no si es de brooklyn y necesita de nuestra ayuda para poder llegar a su casa nuevamente. me dijo una vecina que Harvey (pa mi tiene cara de llamarse Harvey) tiene a su abuelita muy enferma allá en los EEUU y espera que en unos dos meses ya tenga pasaje en mano (por AA y en Business) gracias a los humildes aportes de desconfiados transeúntes a los cuales logra convencer de su extraña situación en este perdido y tercermundista pueblos donde todo es posible, de Latinoamérica.

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